18–48 años
La sopa que sale de un bosque de mentira
Sopa de bellotas
- juego simbólico
- conteo
- estaciones
- motricidad fina
- seguir instrucciones
- imaginación
Este lo regalaron los abuelos. Todavía no tenía dos años, y al principio tampoco le sacaba demasiado juego. Pero fue creciendo con ella, y ahora entiendo por qué les gustó tanto elegirlo.
Qué es
Un juego de madera sencillo: unas piezas con formas del bosque —bellotas, nueces, dientes de león— y un conjunto de tarjetas que funcionan como recetas. Cada tarjeta propone una combinación: un arándano, una nuez y un diente de león hacen una sopa de invierno. Las estaciones aparecen así de forma natural, sin que nadie tenga que explicarlas.
Hay también una cuchara de madera para remover.
El truco de los juguetes simples
Cuando lo vemos por primera vez, a veces pensamos: «esto lo podría hacer yo». Y sí, si tienes tiempo, madera, barniz y ganas, podrías hacer algo similar. Pero el día a día no suele permitirlo, y mientras tanto el juego no ocurre.
Este es uno de esos juguetes que funcionan precisamente porque son simples. No hay mecanismo que se rompa, no hay piezas que fallen, no hay nada que distraiga del juego en sí. La simplicidad es el producto.
Cómo va creciendo el juego
Al principio es todo sacar, echar, remover. La cuchara de madera, las piezas en la olla, todo junto sin orden. Eso también es juego: la manipulación libre, el placer de llenar y vaciar, el sonido de la madera contra la madera.
Con el tiempo empieza a aparecer la tarjeta. Primero como objeto a mirar, luego como algo que tiene sentido: «venga, ¿qué hay que echar?». La búsqueda del ingrediente correcto, la satisfacción de encontrarlo, el remover después. El juego simbólico va tomando forma poco a poco.
También da mucho juego para compartir con los abuelos, con otras personas. Es un juego que invita a jugar juntos de una forma que no necesita instrucciones y que se adapta a cualquier ritmo.
Y luego está lo que siempre me pasa con estos juguetes simples: te inspiran. Juegas con esto y de repente ves posibilidades en otras cosas que tienes por casa. El juego se expande más allá del juguete.
Por qué creo que es un buen regalo
- Es bonito, es de madera, y encaja bien en cualquier casa.
- No tiene un cometido cerrado: tiene un enfoque concreto pero el juego real va mucho más allá.
- Es evolutivo: el mismo juguete da cosas muy distintas a los 18 meses que a los tres años.
- Como regalo de abuelos fue un acierto. Es el tipo de cosa que los abuelos pueden disfrutar también cuando juegan con el niño o la niña.