12–36 años
Una casita para manos pequeñas y curiosidad sin límite
Casita de cerraduras · Lilliputiens
- motricidad fina
- causa-efecto
- concentración
- juego simbólico
- exploración
Este lo descubrimos en una visita a la fisio —una fisio diferente a la habitual, porque estábamos de vacaciones en otra ciudad—. Lo vimos, a nuestra hija le encantó, y a nosotros yo creo que casi, casi más.
Es de Lilliputiens, una marca que ya habíamos descubierto antes y que no para de sorprendernos. Pero este juguete en concreto tiene algo que lo hace especial incluso dentro de ese catálogo.
Qué es
Una casita de madera con distintos tipos de cierre: llaves, pestillos, broches, ganchos. Cada apertura funciona de una manera diferente, cada una se abre revelando algo dentro, y cada una tiene un nivel de dificultad distinto.
El diseño es el de siempre en esta marca: cuidado, con gusto, bonito de ver aunque esté encima de una estantería sin que nadie esté jugando con él.
Cómo va creciendo el juego
Nuestra hija siempre ha tenido un interés especial por las llaves, las cerraduras y abrir cosas. Cualquier cajón, cualquier pestillo, cualquier puerta con mecanismo: ahí está ella. Esta casita encajó de manera natural con esa fase.
Al principio el adulto ayuda: esconde algo dentro, muestra cómo funciona un cierre, celebra cuando se abre. La sorpresa de qué hay dentro es el motor en esa primera etapa. Luego empieza a intentarlo sola, algunas aperturas le salen antes que otras, y ese contraste —«esta ya la sé, esta todavía no»— crea sus propios momentos de concentración y de logro.
Más adelante el juego se invierte: ella empieza a meter cosas dentro por iniciativa propia. Hemos encontrado piezas de otros juguetes, objetos pequeños de casa, cosas que llevábamos días buscando. La casita tiene su propia vida interior que nosotros no siempre controlamos.
Lo que más me gusta de este juguete es que las distintas aperturas no tienen el mismo nivel de dificultad. Eso significa que siempre hay algo que ya domina y algo que todavía es un reto. No se agota.
Por qué creo que es un buen regalo
- Es de madera, está bien construido, y aguanta.
- No tiene electrónica, no necesita pilas, no hace ruidos que cansen.
- Evoluciona con el niño o la niña durante un buen tiempo.
- Como regalo es especial: diferente de lo habitual, bonito, y con mucho recorrido real de juego.
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