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0–36 años

Simpleza extrema, maestría real

De la cuna a la luna — segundo título · Kalandraka

Lo compramos en la misma librería donde habíamos encontrado el primero de la colección. Ya sabíamos que De la cuna a la luna era buena, pero este fue el libro que nos hizo darnos cuenta de hasta dónde llegaba.

Qué tiene

A primera vista, todavía menos que el anterior. Texto mínimo. Repetición absoluta. Ilustraciones que parecen casi esquemáticas. Y, sin embargo, en cuanto empiezas a leerlo en voz alta algo encaja que es difícil de explicar.

Juega con la rima, el ritmo y, sobre todo, la repetición. No como recurso de relleno sino como estructura. Cada página repite y añade, repite y añade. Es el mismo patrón que hace funcionar los mejores cuentos tradicionales, pero aquí llevado a su versión más esencial.

Lo que tiene de especial este libro en concreto es que pide ser cantado sin decirlo en ningún sitio. A mí mismo me empezó a salir una melodía la primera vez que lo leí. Luego busqué por YouTube y la versión cantada que había ahí era prácticamente la misma que había encontrado yo solo. Hay mucha maestría detrás de esa aparente simpleza.

Por qué la repetición importa más de lo que parece

En la fase temprana del desarrollo, la repetición no es aburrimiento: es aprendizaje. Los bebés y los niños pequeños no piden variedad igual que los adultos. Piden volver a lo conocido, confirmar que el mundo es predecible, encontrar el placer de anticipar lo que viene.

Este libro entiende eso de una forma muy honesta. Y luego, cuando pasan los meses, esa misma repetición empieza a servir para otra cosa: para que el niño o la niña complete las frases, anticipe el final, diga la primera palabra de ese libro antes de que la digas tú. Es un libro que va cambiando de función sin que nadie lo haya rediseñado.

Un amigo nuestro que tiene un hijo un poco mayor nos lo confirmó: el libro da para ir metiendo variaciones, para que el niño lo vaya terminando, para jugar con las palabras. Nosotros todavía no hemos llegado a esa fase, pero ya estamos guardando estos libros con mucho cariño porque sentimos que cuando llegue el interés por la lectura, tener algo tan memorizado va a ser una ventaja enorme.

Por qué creo que es un buen regalo

  • Junto con el primer libro que mencionamos, o como parte de un pack de la colección, es un regalo pequeño con muchísimo recorrido.
  • No hay versión mala de regalar un libro de esta colección: la calidad es constante.
  • Es el tipo de regalo que los padres también agradecen, porque se lo acaban sabiendo de memoria y eso se convierte en un recurso que pueden usar en cualquier momento.